domingo, 30 de noviembre de 2008

sirena

Nuestras bocabularias
se cruzan furtivas;
ahora se ahorcan
nuestros léxicos húmedos

En altamar amamos
sobre maderas mojadas
mientras el viento dirige
por azar nuestra barca

Mi amada ocasional
pide silencio y canta.
La tormenta es intensa,
su cadera me espanta:
(entonces elogio,
con temor en garganta)

No hay exordio
para tal fiordo,
sirena suicida
¡que cese el acopio!

1 comentario:

Pía dijo...

poesía tan poesía...
belleza en un diálogo..en octubre...diáfano
un beso!